1 de mayo de 2008

Explora tu cuerpo


Seguro que conoces al dedillo cada centímetro de tu cara, podrías decirme el color de tus ojos, la forma de tu nariz, la de tus cejas o el lugar exacto donde tienes aquella cicatriz o lunar. Seguro que estás tan acostumbrada a observarte ante un espejo que sabrías distinguir tu silueta entre cientos de ellas.

Pero… ¿Conoces igual al resto de tu cuerpo?

Te propongo un ejercicio, túmbate o siéntate en una posición cómoda, relájate, respira profundamente unas cuantas veces y disponte a explorar tu cuerpo.

1. Empieza por la CABEZA: Desliza los dedos por tu pelo y siente el cuero cabelludo con las uñas o las yemas. Desplázalos después por tu rostro, siente las curvas de tus mejillas y tus labios y haz círculos alrededor de los lóbulos de tus orejas o acaricia la piel que las rodea. Hay mujeres que encuentran sus orejas muy eróticas.

2. Continúa por el CUELLO. ¿Qué puntos te resultan especialmente sensibles? ¿La nuca? ¿La base del cuello?...

3. Baja lentamente y coge tus PECHOS con las manos. Dibuja círculos alrededor y siente la suavidad de su piel. ¿Prefieres sentir presión o toques ligeros? Avanza hasta los pezones, prueba a tocarlos suavemente y luego presiona. Descubre lo que te gusta en cada momento, en función de tu excitación.

4. Dedica un rato a tus BRAZOS, desde los HOMBROS. Nota la sensibilidad de tus axilas y de la parte interior del brazo. No olvides las manos, puedes incluso probar a chuparlas y soplar después sobre ellas. Otra opción es utilizar una pluma o un tejido suave que te ayude a estimularte.

5. El VIENTRE: acarícialo.

6. La ESPALDA y los GLUTEOS . Utiliza también tus uñas. Toma tus glúteos entre tus manos y siente su peso.

7. No olvides los PIES y las PIERNAS. Desliza, si quieres ayudada de algún aceite, los dedos de tus manos entre los de tus pies. Toca el empeine y la parte posterior del talón y masajea tus pantorrillas y la parte posterior de las rodillas. Asciende por la parte externa de los muslos y después por la interna ¿Notas que la piel de tus muslos es más suave y sensible a medida que te acercas al triángulo púbico?

8. El TRIANGULO PUBICO. Siente la suavidad de los labios externos de la vagina. Ábrelos con una mano y explora los labios internos con la otra. Puedes ayudarte con un lubricante. Toca el área que rodea la vagina y el perineo ¿Dónde es tu piel más sensible?

9. Mueve los dedos alrededor del CLITORIS. Experimenta con distintos toques, presiones laterales y círculos alrededor, sigue con pellizcos suaves…

10. Introduce un dedo en tu VAGINA. Nota su elasticidad y explora las paredes notando las distintas texturas y sensaciones.

11. Entra unos tres centímetros en la vagina con el dedo en forma de gancho o un vibrador y presiona rítmicamente en dirección ascendente, hacia el vientre, en busca de tu punto G. Se trata de una zona que puede abultarse y elevarse cuando te excitas.

12. Otros PUNTOS. Algunas mujeres tienen puntos X e Y a la izquierda o a la derecha del punto G y a la misma profundidad y, al fondo de la vagina, bien delante o justo detrás de la cerviz muchas mujeres descubren una placentera sensación durante la penetración. Esta parte es más fácil de estimular cuando nos penetramos (sea con un pene o un vibrador) desde atrás. Los puntos de la pared posterior de la vagina se estimulan mejor desde delante. ¡Busca tus puntos de placer!

13. El PERINEO es el puente muscular que hay entre la vagina y el recto. Es una zona estimulante cuando estamos excitadas.

14. El ANO y la zona que lo rodea es todavía más sensible. Si nunca lo has y te apetece probar comienza con una estimulación muy ligera alrededor del ano. Si te apetece experimentar con la penetración utiliza mucho lubricante.

7 comentarios:

Adrian dijo...

Hola!soy administrador de una web de directorios de peluquerías. Me gustaría mucho intercambiar nuestros enlaces. Espero su respuesta, un cordial saludo.

Adrián García Cardiel
DIRECTORIO DE PELUQUERÍAS
http://peluquerias.es.tl/

Maria Alexandra dijo...

Hola..

creo que el "requisito" basico para el Placer es autoconocerse...
Cuantas veces he escuchado a amigas que no han tenido un orgasmo..o que incluso se averguenzan de explorar sus rincones.



Un beso



Maria Alexandra

eva dijo...

Yo opino que la masturbación es una gran forma de conocerse. La última parte, la del ano, la recomiendo muchísimo; desde que descubrí los orgasmos penetrando a la vez el ano y la vagina, y estimulando el clítoris, mmmm, el sexo ya no es lo mismo, ya no concibo los orgasmos sin esta práctica. Adelante chicas, probadlo.

RAYITO DE TERNURA dijo...

VISITA MI BLOG EROTICO SERA UN GUSTO QUE RECORRAS MI LUGAR PASATE POR MI BLOG AHI TE ESPERA UNA PELICULA Y UN POEMA PRECIOSO QUE QUIERO COMPARTIR CONTIGO.

UN ABRAZO COMO SIEMPRE

YERMANDELUXE

Lydia dijo...

Explorar tu propio cuerpo es uno de los mejores ejercicios... y como bien dices a veces resulta sorprendente las caricias que te haces sobre lugares que son muy tuyos, sin embargo no son iguales cuando esas manos son extrañas o mejor dicho ajenas. Las sensaciones son mucho más sorprendentes.
Por ejemplo algo que me encanta es que me acaricien el pelo, me hace sentirme super relajada, en cambio cuando lo hago yo misma, no es ni la mitad de la sensación, me puede gustar, pero ni comparado.

Apostata dijo...

Estimada Isthar,

Cuanta envidia me produce semejante abanico de posibilidades. Yo, como hombre, sólo me reconozco un punto erógeno, que llevo machacando a tirones desde los 12 años. Esta primitiva exploración de mi sexualidad, suele revelar sus efectos entre la sexagésima y octogésima pelada, según la calidad del estímulo visual. Dicha resolución dura apenas un par de segundos, y se manifiesta como una convulsión eléctrica en la que el sistema nervioso se colapsa espontáneamente. No hay más. Ni se me ocurre acariciarme el ano en semejantes circunstancias, ni hallo mayor placer en pergeñar trencitas sobre el vello de mis pezones. Soy un soso varón, lo confieso. Y ando siempre más arrabalero que metrosexual, lo cual incrementa severamente mi pereza por fingirme un tipo interesante.

De modo que ya ni follo. Sencillamente me la pelo. Sin preliminares, sin afecto, sin ternura. Tres, cuatro… cinco veces al día. Sólo modifico la fuente de inspiración, hurgando en las miserias de Internet, o haciendo zapping entre las locutoras del telediario. A veces también recurro a la imaginación, aunque me joden sobre manera esas terribles interferencias, que aprovechan el momento más inoportuno para colocar el rostro moribundo de la abuela sobre el cuerpo enfundado en cuero de mi jefa.

Ya no se volver al erotismo, y acepto mansamente el grosero dogma de que sin pelo ni pezón no hay desnudo. Al menos me queda el consuelo de haber dejado de ser un pésimo amante para convertirme en un prolífico eyaculador.

Apostata dijo...
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