2 de enero de 2008

La piramide de Maslow

El marketing siempre ha sido una de mis asignaturas favoritas. Me impresiona que se pueda entender la conducta de los consumidores y, como economista algo fanática de la psicología, a veces, en mi locura, me paro a leer y divagar sobre alguno de estos temas.


Hoy se ha cruzado en mi camino la famosa pirámide de Maslow y he querido aplicarla al mundo de los juguetes eróticos, a fin de aunar pasiones. Reconozco que no lo he conseguido, no sabría crear una estrategia de marketing basándome en la pirámide de Maslow (al menos no en este momento). Sin embargo… aunque este blog no va de eso, voy a intentar explicárosla. No está de más saber algo de esto.



Maslow distingue cinco niveles de necesidades humanas y las ordena jerárquicamente, por orden de importancia o prioridad en la exigencia de su satisfacción.



El apetito sexual es una de las necesidades fisiológicas, el primer escalón. (Junto al hambre, la sed o el sueño)


Según esta teoría las necesidades fisiológicas son homoestáticas, es decir, el cuerpo humano realiza automáticamente esfuerzos por mantener una constante, un equilibrio. Su satisfacción es imprescindible para sobrevivir y, a menos que sean mínimamente satisfechas, el resto de motivos no se activan (Cuando son satisfechas surgen otras).


En ocasiones pueden ser demoradas (que no olvidadas) en beneficio de otras necesidades situadas en niveles más avanzados de la pirámide.


¿Es esto lo que nos ocurre cuando no practicamos sexo habitualmente? ¿Demoramos esta necesidad en beneficio de otras? Hace unos días escuchaba a una vieja amiga relatar sus comienzos junto a su actual pareja.


“… Estuvimos un tiempo como amigos, salíamos en el mismo grupo, hablábamos… y finalmente se decidió a declararse (que no a lanzarse). Entonces empezamos a conocernos…” ¿Es que no se conocían ya?


“… Dentro de 5 meses igual os cuento que me ha besado…” comentaba otra sobre el chico que le interesa. ¿5 meses? ¡Dile algo ya! (La paciencia no es lo mío, eso lo tengo claro). “Es que no quiero un polvo, lo quiero como pareja…”



Está claro que en el tema de parejas no soy yo la indicada para aconsejar a nadie, igual es así cómo debemos actuar.


Sin embargo… ¿No os parece que estáis demorando la necesidad real, el apetito sexual, en beneficio de otra necesidad? Una temporada vale pero ¡chicas! ¡No la demoréis de por vida!


La seguridad es el siguiente escalón. Es la protección física, estabilidad, ambiente, orden…



Junto al nivel anterior, estas necesidades constituyen el conjunto de las necesidades primarias o básicas.


Bueno, dentro de mi inestabilidad y mi desorden creo que tengo cubiertas las necesidades básicas. Yuhuuuuuuuu


Los tres niveles siguientes forman el conjunto de las necesidades secundarias porque, normalmente, no aparecen mientras las anteriores no se han visto satisfechas.


El deseo de amor, amistad y aceptación del grupo son las principales manifestaciones de la necesidad de pertenencia.


Se trata esta de una necesidad peligrosa que se debe procurar satisfacer (cada uno a su manera) pues, según los teóricos de la psicopatía, la frustración de estas necesidades es la razón determinante del desarrollo de numerosas situaciones de inadaptación y de dramáticas patologías.


“… Es que no me quiero comprar un piso porque imagínate que dentro de un año conozco a un tío de la Conchinchina y me quiero ir a vivir con él…” ¡Pues lo vendes, o lo alquilas!


“… Yo no puedo estar sola, me desestabilizo…” ¿Has oído el refrán: “Más vale sola que mal acompañada”? ¡Sopesa, valora!


Bueno, a lo que iba. ¡Si no tienes cubiertas las necesidades primarias no surgen las secundarias!



Piensa en ti, en tus necesidades actuales, en tus deseos. Se egoísta si necesitas serlo. (Adam Smith decía que el hombre es egoísta por naturaleza y que había una mano invisible que hacía que todo funcionara. Yo comparto en gran parte sus ideas).


Tener una vivienda, tu piso, con su orden, con tus muebles, tu música… es una necesidad básica. ¡Eso va antes que buscar novio! Siendo realista, hoy en día es bastante difícil mantener una casa una persona sola, pero no es imposible. ¡Busca alternativas! (alquiler, compartir…)


Siguiendo con la sensación de pertenencia surgen otras corrientes alternativas. Yo me considero una Single, pertenezco a un grupo. No es el más común pero es cada vez más numeroso. Y me gusta. (Aunque con el hombre adecuado no me importaría cambiar de grupo, no lo niego)


¿Y el sexo? Preguntarían mis amigas. ¡Yo me valgo sola! ¡Nadie me quiere tanto como yo ni sabe tan bien lo que me gusta! (De vez en cuando, claro, alguna canita al aire…)


El cuarto nivel: La estima. La necesidad de status, de producir respeto, de superioridad, de provocar admiración o de obtener prestigio. ¿Para qué? Me atrevería a decir. Sobra con que te estimes tú. Pero me estaría engañando a mí misma. Necesitamos reconocimiento.


Por último la autorrealización. Aunque todas las necesidades anteriores estén satisfechas, aparecerán nuevas intranquilidades o inquietudes que fundamentalmente tendrán que ver con las propias capacidades humanas. Este nivel implica conseguir elevadas aspiraciones personales, llegar a ser todo lo que somos capaces de ser.

1 comentario:

María dijo...

Muy buena pirámide.
Un blog muy interesante ^^.

Saludos.